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martes

DEBES SER DEL DEMONIO

Se dirigió a mi con una sonrisa,
casi humana, casi divina,
y me dijo: "debes ser del demonio".

Fue duro oír eso,
como su mirada.
Juro que nunca tuve
cuernos ni fuego.

El predicador vino pronto,
aún era dura la caída del sol,
"no te hace falta fuego", dijo,
"sin duda eres del demonio".

Así que me enseñaron sus cruces,
de modo que me rociaron el cuerpo,
con pócimas, grasas,
y semen de Papa.

Encendieron cirios humeantes,
y rezaron hasta el amanecer,
y los hombres encapuchados
prepararon una hoguera.

Mi madre lloraba sangre,
mi padre golpeaba las paredes,
con rabia, gritando, sin parar,
"este muchacho debe ser del demonio".

Una comisión por la buena moral en la comunidad
me dijo que no era una buena influencia.
Yo sólo me merendé a un par de vecinos,
es que nunca me fue el rollo vegetariano.

Una cotilla me señalaba,
"lo vi, cómo bailaba,
lo vi, cómo reía,
debe ser del demonio".

Cuando las manillas marcaban las dos
y empezaban a arder los leños,
corrí, se que muchos no lo entenderán,
pero no soy ningún mártir.

En el cruce de caminos me masturbé,
no se equivocaban, después de todo.
En mi muslo había una etiqueta,
decía: "propiedad del demonio".

lunes

HISTORIA DE DOS ENAMORTADOS

Ella era una chica dura,
lo más romántico que dijo fue:
"trae tu verga ahora mismo".
Él era alto y feo,
como los árboles más nobles.
Ella era orgullosa y libre
y con su navaja hacía
una nueva muesca,
otro enamorado.
Y del árbol brotaba resina.
Ella era andrógina como el viento
y se reía de sus poemas
que no iban a ninguna parte.
Él, triste y pálido,
era supositorio mojado.
Ella era grande y peluda
como los osos polares.
Él se perfumaba para ella
con fragancias de anuncio.
Ella era alérgica al perfume
y reía con los incisivos,
brutalmente,
escupiendo su sonrisa al viento.
Él acariciaba su cabello,
esperando una nueva dentellada.
Ella juraba amores a la luna
mientras hurgaba en su trasero
en busca de porquería.
Él solapaba su mentira en lágrimas
sabiendo no ser mejor que ella.
Un día ella descubrió
que el bulto en su slip
no significaba diarrea.
Él sólo suspiró
y abrió bien sus caderas.

jueves

REGALO


Eres duna que esparce la tromba
Y acariciada por la galerna
Me sonríes.
Comerciante de verdades,
Brebaje de la vida eterna,
Dragón lunar.
Eres el borde del precipicio
Y yo el loco que te observa
Alcanzar la luna.
Ese abismo eres de noche
Y el canto fuera de la cueva,
Niña y demonio.
Por abrir mis ojos cansados
Eres miedo y vida
Eres luz
Inmortal
Como tus hoyuelos,
Como tu tibia sonrisa,
Como la sima sideral.
Como mi simiente,
Atontada por tus pastillas,
Como un segundo de duda.